Del barrio viejo a Chinatown. Del Puerto al Quartier Latin, y de ahí, al Barrio de los espectáculos. Un viaje exprés por el centro histórico de Montreal hará a cualquiera sentirse en Europa sin estar Europa. Y sí, en primavera es mejor. ¿En bici o caminando? Ambas opciones son posibles. Disfruta de lo mejor de esta ciudad canadiense en tan sólo 24 horas.

1.Place d’Armes. En este amplio y hermoso rincón de la ciudad se contiene la totalidad de su espíritu. Su esencia armónica y libre. Custodiando la plaza se erige la basílica de Notre-Dame, una joya del Neogótico construida en el siglo XIX. Y a sus alrededores se pueden observar distintos edificios cuya arquitectura brinca del art déco al periodo neoclásico, y así hasta el modernismo con sus estructuras de cristal.

Place d’Armes alt

De la Place d’Armes nace la Rue de Notre-Dame, una calle a medio asfaltar cuyos bares y cafés entremetidos en sus pequeños callejones, te darán la sensación de estar en París. Si sigues caminando por ahí, llegarás a la Rue McGill, una avenida amplia de terrazas al sol, y luego a la Place de la Grande-Paix-de-Montréal. Pero no te detengas por mucho tiempo, continua hasta que desemboques en el río Saint-Laurent, uno de los dos que rodea esta ciudad casi isla.

2. El Puerto Viejo. Si no has alquilado ya una bici en alguna de las más de 400 paradas que hay en la ciudad —su costo es de 5 dólares el día—, éste es el mejor lugar y momento para hacerlo. La Promenade del Vieux Port es un amplio carril para bicicletas que va hasta el borde del río. Puedes entrar hasta el final de cada muelle, donde además de una maravillosa vista, te encontrarás con decenas de puestitos de recuerdos. También puedes visitar la Place de l’Horloge, una preciosa explanada verde con vista hacia el parque Jean Drapeauy a las extrañas casas Habitat 67 que no dejan de simular a la favelas brasileñas.

El Puerto Viejo ALT

 

3. Capilla Notre-Dame-de-Bon-Secours. Después del paseo del río, la mejor recomendación es volver al Viejo Montreal, a la Rue Saint-Paul. Déjate conquistar por las calles empedradas, las casas de piedra, y observa en lo alto a la iglesia de Notre-Dame-de-Bon-Secours, su estilo es neogótico y su ábside está coronado por una gran Virgen. A su costado está La Maison Pierre du Calvet, la casa más antigua de Montreal —data de 1725—, un hotel chateau, que además es restaurante. El sitio ideal para comer, cenar o alojarse y sentirse en el corazón de Europa… Después de la pausa, sigue por la Rue Saint-Paul hasta la animada y artística Place Jacques-Cartier, tómate una cerveza en el patio del Jardin Nelsony sube hasta el Hotel de Ville.

Capilla Notre-Dame-de-Bon-Secours

 

4. Quartier Latin. ¿Cuál es el encanto de este barrio latino? ¿Por qué es el sitio más animado de la ciudad? Su proximidad con la universidad, además de sus centenares de coloridos bares y restaurantes dan respuesta a nuestras preguntas. A partir de las cinco de la tarde la cerveza y la comida barata nunca faltan. Vida y ambiente joven, ¿qué más se puede pedir?

Barrio latino alt

 

5. Quartier des Spectacles. Después de las cervezas y el gentío del Barrio Latino, llegamos a las grandes plazas del barrio de los espectáculos, donde está el Museo de arte contemporáneo, la sede del festival de jazz, del de cine, y ahora en primavera 21 columpios con música para grandes y pequeños. Si continúas por la Rue Jeanne-Mance a la izquierda te encontrarás una de las cuatro puertas que limita Chinatown o Le Quartier Chinois, con una arteria principal, la Rue de la Gauchetière, llena de restaurantes, pastelerías, bubble tea y todo lo que encuentras en cualquier barrio chino europeo o norteamericano…

Quartier des Spectacles alt

Si has optado por la bici aún te dará tiempo a cruzar al Parc Jean Drapeau o a la Isla de Sainte Hélène. O subir hasta el Plateau de Mont Royal y ver la mejor panorámica de todas: Montreal completo.

 

Texto por: Lluvia Marina Lozano.